Financiamiento para pymes industriales: cómo Bosisio Flexo financió su reconversión

El financiamiento para pymes industriales en Argentina tiene una particularidad incómoda: una empresa puede ser rentable y quedarse sin caja el mismo mes. No es una contradicción, es lo que pasa cuando la cadena de pagos se estira, los cobros se corren y los sueldos, los insumos y los impuestos siguen venciendo cuando siempre vencieron.

Bosisio Flexo, un ejemplo de una PyME argentina

Bosisio Flexo enfrentó eso mientras además llevaba adelante una reconversión productiva completa. Hablamos con Alejo Aristei, economista y gerente general de la compañía, sobre cómo financiaron ese proceso: por qué consideran a la deuda una herramienta y no un problema, y cómo usan el descuento de cheques en el mercado de capitales como alternativa al circuito bancario tradicional.

La síntesis: una pyme industrial financió su reconversión combinando descuento de cheques en el mercado de capitales —sin consumir su línea bancaria— con cobertura cambiaria para proteger un margen expuesto al dólar.

El problema: reconvertirse con la cadena de pagos estirada

Bosisio Flexo es una empresa familiar de larga trayectoria dedicada a servicios de preprensa y a la fabricación de fotopolímeros, que en los últimos años se reconvirtió para enfocarse en flexografía, la técnica que domina el packaging flexible. Trabaja con dos tipos de clientes finales —las marcas y los convertidores— y su producto son las matrices que traducen el diseño de una pantalla al envase que uno ve en la góndola.

Una reconversión así exige inversión. Y exigió tomar decisiones en un contexto que Alejo describe sin vueltas:

"El rol que desarrollamos en el último período entre Vetacap y nosotros fue importante dada la incertidumbre macroeconómica que estamos pasando, y también a que la empresa tomó la decisión de llevar adelante un proceso de reconversión bastante importante, que nos hizo tomar decisiones en un terreno desconocido en el que no estábamos tan cómodos."

El terreno desconocido no era técnico. Era financiero. El equipo sabe fabricar; lo que no tenía resuelto era cómo financiar la transformación mientras sostenía el capital de trabajo del día a día. Y ese capital de trabajo estaba bajo presión por algo que hoy atraviesa a toda la industria, en palabras de Alejo:

"En el último período la cadena de pago se ha visto estresada y se han estirado un poco algunos plazos de pago."

Ahí está el problema concreto de financiamiento: plazos de cobro que se alargan contra egresos que no se mueven. Una brecha que no se resuelve vendiendo más.

La deuda como herramienta: el punto de partida del financiamiento para pymes industriales

Antes de los instrumentos hay una decisión conceptual, y es donde más creencias heredadas hay que desarmar. Le preguntamos a Alejo cuál es la relación de Bosisio Flexo con la deuda:

“Para nosotros es una herramienta clave. Creo que esta es una concepción de la Argentina y de la industria gráfica en general: siempre que se habla de deuda o endeudamiento se lo ve de una manera negativa. Pero nosotros consideramos que si al momento de llevar adelante una decisión de esta envergadura tenemos claro cuál es el objetivo, cuál es el costo financiero y lo realizamos de una manera responsable, podemos entender que es una herramienta más que tenemos a disposición para gestionar nuestro negocio.”

Entonces, el foco debería estar en cómo hacer para que el financiamiento se vuelva una herramienta útil.

  • Objetivo claro. Financiar capital de trabajo, invertir en capacidad productiva o cubrir un desfase de caja son tres decisiones distintas y piden estructuras distintas. Confundirlas es el error más caro: financiar activos de largo plazo con instrumentos de corto es cómo una empresa rentable termina asfixiada.
  • Costo financiero transparente. No la tasa nominal: el costo financiero total, con gastos, plazos de acreditación y estructura de repago. Dos ofertas con la misma tasa pueden tener costos muy distintos.
  • Uso responsable. Que el repago sea consistente con el flujo de fondos real, proyectado, no optimista.

Con esas tres respuestas sobre la mesa, la deuda es un instrumento de gestión. Sin ellas, es una apuesta. La diferencia está en la información con la que se lo usa.

Descuento de cheques en el mercado de capitales

El descuento anticipa cobros que están a plazo. Si un cliente paga a 60, 90 o 120 días, la empresa no tiene por qué esperar ese plazo para disponer del dinero: negocia el documento en el mercado y recibe los fondos ahora, con un descuento que es el costo financiero de la operación. Es la herramienta natural contra la brecha entre cobros y pagos.

Por qué el mercado de capitales y no solo el banco

Alejo lo plantea como alternativa, no como reemplazo, y esa palabra es la clave de todo el esquema.

  • Tasas competitivas frente al descuento bancario. La comparación siempre se hace por costo financiero total, no por tasa nominal.
  • No consume la línea de crédito bancaria. Esta es la ventaja más subestimada y la que más importa en la práctica: al operar fuera del circuito bancario, la pyme conserva intacto su margen crediticio en los bancos. No elige entre una vía y otra: tiene las dos abiertas al mismo tiempo. Para una empresa en plena inversión, esa capacidad de fuego guardada vale tanto como los puntos de tasa.
  • Otro criterio de riesgo. El mercado evalúa la operación de manera distinta a un comité de crédito bancario, lo que amplía el acceso para empresas con buena calidad de cartera de clientes.

Qué hace falta para usarlo

Acceso al mercado a través de un agente registrado, y —más importante— información financiera ordenada: proyección de flujo de fondos, composición de la cartera de cheques y visibilidad de los vencimientos. El instrumento es simple; lo que hay que tener armado es la información con la que se lo opera.

Delegar lo financiero para tener más opciones sobre la mesa

"Poder delegar la pata financiera y trabajar con ustedes fue importante para que nosotros podamos seguir haciendo en el día a día lo que mejor sabemos hacer, y poder llegar a un abanico de decisiones o de posibilidades más amplio."

Cada hora que el gerente general dedica a comparar líneas de crédito es una hora que no dedica al proceso productivo ni a la reconversión que está conduciendo.

Delegar no le quitó decisiones al management: le sumó opciones de financiamiento. Sin un equipo especializado, una empresa decide entre las dos o tres alternativas que conoce, y casi siempre son bancarias. Con uno, decide entre todas las que existen. La decisión sigue siendo del dueño; lo que cambia es la calidad del menú. Es el mismo patrón que vimos con otras pymes en procesos de reconversión, en un sector completamente distinto.

La palabra que se repite en toda la entrevista es simple. No “sofisticado”. Bossio Flexo no buscaba ingeniería financiera: buscaba que las herramientas de financiamiento para pymes disponibles en el mercado de capitales le llegaran traducidas a decisiones aplicables a su operación diaria.

Eso solo funciona si quien estructura el financiamiento entiende el negocio: los plazos de cobro reales, la estacionalidad, la calidad de la cartera de clientes, cómo se paga a proveedores.

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Si tu empresa está atravesando una inversión, una reconversión o la tensión de capital de trabajo que hoy sufre toda la cadena de pagos, hay más opciones de financiamiento disponibles de las que probablemente estés evaluando.

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